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01 febrero 2018

¡ESTRENO MUNDIAL DEL CONCIERTO DE VIOLÍN DE ERHARD MEISSNER!

La Orquesta Sinfónica de Cuenca, bajo la batuta del maestro Michael Meissner, Director Titular, con la participación del destacado violinista cuencano Patricio Mora Yanza, Concertino de la OSC, presenta el IV Concierto de la I Temporada 2018 en homenaje al Santo Hermano Miguel en los 108 años de su fallecimiento, este viernes 2 de febrero en la iglesia de El Sagrario (Catedral Vieja) a las 20:00. La entrada es LIBRE hasta llenar aforo. Este es el repertorio:

 

Sinfonía N° 101 en Re Mayor “El Reloj” – Joseph Haydn. Arranca de forma sugerente con una original introducción de tono sombrío que destaca por su inusual sustancia musical, que crea una pretendida tensión previa. El primer movimiento se inicia de manera mucho más alegre y danzarina, empujado por un tema de melodía bailable y hasta pegadizo, pero de gran protagonismo en contraposición con la sombría introducción. El segundo movimiento es el que da sobrenombre a la sinfonía. En él la orquesta marca un ritmo oscilante que evoca el tictac de un reloj, por encima del cual la cristalina melodía es acomodada con maestría por Haydn. El tercer movimiento, un minueto, es uno de los momentos más novedosos de esta sinfonía. Se trata del más elaborado y extenso de los minuetos escritos por el compositor hasta entonces. El cuarto movimiento es un modelo de perfección formal y de dominio del contrapunto (el arte de combinar dos o más melodías que se escuchan simultáneamente) e incluye una tensa sección central de gran complejidad interpretativa reservada para los instrumentos de cuerda.

 

Concierto para Violín, Opus 10 (Estreno Mundial) – Erhard Meissner (1924-1985). Compositor alemán de la ciudad de Brandemburgo, formado de organista en la tradición de Bach. El concierto para violín y pequeña orquesta pertenece a la corriente neoclásica alemana de los años cincuenta del siglo XX, siendo su mayor representante Paul Hindemith, ídolo del compositor. La partitura revela su formación de organista, ya que la textura es sumamente polifónica y de una densa red motívica. Llama la atención la inclusión de cuatro percusiones que prescinden del timbal. El lenguaje musical de Meissner es de tonalidad ampliada, con uso de escalas cromáticas y de tonos enteros, entre otros elementos novedosos. El primer movimiento comienza con una introducción sobre dos quintas descendentes, casi como una búsqueda del material temático. Posteriormente se desarrolla un Allegro moderato en forma de sonata, presentando dos temas contrastantes: el primero derivado de la introducción sobre ritmos dancísticos, el segundo en un contraste lírico. Fiel a la tradición clásica del concierto, el movimiento incluye una Cadenza virtuosa del solista. El segundo movimiento Larhetto presenta un tema cantabile primero en los violoncellos que todos los instrumentos retoman en su momento, incluyendo al solista, quien pronto lo diluye en figuraciones virtuosas. El Finale inicia con un tema marcial, interrumpido de repente por las quintas descendentes y ritmos dancísticos del primer movimiento, lo cual desata un diálogo intenso de ambos elementos. En el centro del Finale hay una nueva Cadenza del solista, quien lidera con gran virtuosismo la obra a su intenso final.

 

Jeux (Juegos) – Claude Debussy. Es su última obra orquestal, descrita como un poème dansé (poema bailado), concebida para los Ballets Russes de Sergei Diaghilev a la coreografía de Vaslav Nijinsky. Los personajes son un tenista masculino y dos femeninas que enlazan un trio amoroso y celoso. Debussy inicialmente se opuso a la propuesta pero reconsideró la comisión cuando Diaghilev duplicó la tarifa. Jeux se estrenó el 15 de mayo de 1913 en el Théâtre des Champs-Élysées de París, dirigido por Pierre Monteux. El estreno no fue bien recibido y pronto fue eclipsado por La Consagración de la Primavera de Stravinsky que se estrenó en el mismo mes. Hay aproximadamente sesenta marcas de tempo diferentes en la obra, que es de gran sutileza sonora, avanzada complejidad armónica y rítmica y coloca a su creador en la punta de lanza de la música moderna a principios del siglo XX. Esta obra es la primera de varias que ofrecerá la OSC en este año para rendir homenaje al padre de la música moderna en su centenario luctuoso.

 

Rapsodia Española – Maurice Ravel. Dividida en cuatro partes, fue compuesta en 1907 y evoca con asombrosa maestría descriptiva y a su vez con una leve sonrisa irónica, el espíritu del folklore musical hispano. La primera parte se titula Preludio a la noche y está íntegramente basada en un breve inciso de cuatro sonidos descendentes, recurso que le permite lograr una intencionada monotonía. Por encima de esa figuración insistente, la orquesta sugiere todo el hechizo de un anochecer español. El segundo fragmento es la Malagueña, danza popular habitualmente acompañada por castañuelas y guitarra, timbre y efecto que logra Ravel con los pizzicati de los instrumentos de cuerda. Se caracteriza esta segunda parte por un bajo ostinato, un breve tema entonado por trompeta con sordina, el cual conduce a un grandioso crescendo para volver al motivo del Preludio a la noche y al ostinatoinicial. Habanera es el título de la tercera parte, siendo sorprendente, por la inesperada confluencia de recursos expresivos, tal el caso de acordes duros y cerrados para destacar el contorno de una melodía acariciante y fácil de la insistencia agresiva del pedal rítmico. Finaliza la obra con el brillante movimiento Feria, en el cual el sinfonismo arrollador de Ravel se desata en la turbulencia del baile gitano.

ORQUESTA SINFONICA DE CUENCA

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