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14 agosto 2018

Carta a la ciudadanía ecuatoriana

El ministro de Agricultura y Ganadería, Rubén Flores, remite la presente carta a la ciudadanía ecuatoriana, a la opinión pública y en especial al sector agropecuario:

 

Cuando asumimos un cargo público, todos sabemos que llegamos con la renuncia firmada. Luego de haber empezado un proceso de cambios profundos en el sector, ha llegado el momento de dejar el Ministerio.

 

Mi agradecimiento al señor Presidente de la República por esta oportunidad de servir al sector agropecuario, tan importante para el desarrollo nacional.

 

Nueva cultura por el agro

 

Me voy con la satisfacción de haber fomentado, sobre todo, una nueva cultura y una nueva manera de hacer las cosas para el campo, y me permito exponer rápidamente algunos logros y desafíos.

 

Dejar de lado el clientelismo es un cambio de fondo. Eso logramos desde el inicio, modificando el sistema de entrega de los kit agrícolas, abriendo la posibilidad de participación de todas las empresas proveedoras y permitiendo que el campesino los adquiera en el sitio de su conveniencia.

 

Modificamos el foco del problema. Finalmente, mucha gente del campo con la que hemos dialogado y discutido problemas y soluciones para el agro ha entendido que el tema de fondo no es el precio de un producto como arroz, maíz o leche, por ejemplo, sino los temas sobre comercialización, niveles de productividad, reducción de costos y de la necesidad de generar valor agregado a la producción primaria.

 

Logramos cambiar la forma de comercializar desde el Estado. Tomamos dos acciones muy importantes para absorber la cosecha de arroz de invierno, sin las que se hubiera producido una crisis terrible y una situación insostenible para los pequeños arroceros.

 

La primera fue reabrir el mercado de Colombia para exportarle el arroz ecuatoriano. Sin ello, la Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA) no habría podido comprar el producto cuando ya estaba saliendo la cosecha. Gracias a varias gestiones se logró exportar 40 mil TM y así evacuar los silos de la UNA.

 

Segundo: pagamos una deuda acumulada que no se había solucionado en cuatro años. Gracias a esos recursos de cerca de 15 millones de dólares, la UNA pudo pagar el arroz que obtenía de los pequeños productores.

 

 

 

Nuevo modelo de comercialización

 

Otro ejemplo clave de cambio en la política de comercialización fue estimular a los pequeños y medianos productores maiceros para que consolidaran una posición de unidad en el momento de negociar con los comercializadores e industriales del sector.

 

Gracias a ello se logró formar un precio dentro de la franja de precios que se había establecido para la saca de maíz, que fue sostenible y dio réditos necesarios a los productores, así como a los demás miembros de la cadena productiva.

 

Esto se complementó con la decisión de evitar la importación de maíz, como se lo venía haciendo, en el momento en que sale la cosecha y en cantidades excesivas porque eso terminaba deprimiendo los precios.

 

Dimos un giro a la visión productiva con la finalidad de visualizar que el mercado externo, dentro de poco solo permitirá el acceso a los productos ambientalmente amigables, con normas estrictas en temas laborales. Así nuestra visión ha sido de un sector sostenible de manera económica, financiera, social y ambientalmente amigable, para el largo plazo.

 

Trabajamos intensamente en la reestructuración del Ministerio. Al fin tenemos estatutos, organigrama y una estructura adaptada a la nueva realidad institucional, funcional para dar un mejor servicio y recuperando la autoridad institucional para que la Subsecretaría de Tierras y los proyectos de inversión del Ministerio, se articulen de manera adecuada a las decisiones de la política pública objetiva y diferenciada que se estableció.

 

Queda también estructurado un proyecto serio y organizado, con una mirada integral, de la Gran Minga Nacional Agropecuaria. En ese marco, aparte del tema de los kit, quiero destacar que tenemos ya un inventario de todas las inversiones realizadas, las que se usan y las que no.

 

Un sello para la agricultura familiar campesina (AFC)

 

Tenemos ya un sello de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) para dar un marco de fortaleza para la negociación de los productos de los agricultores y sectores de la economía popular y solidaria que trabajan en este sector.

 

Lo más grato ha sido sentir la reacción muy positiva de las organizaciones para entender que la asociatividad es la base del desarrollo del sector. Sin ella, sin su fortalecimiento, no habrá cambios estructurales de fondo posibles. Pero esa es la mayor satisfacción que me llevo, puesto que las miles de manos que he estrechado y las miles de sonrisas que he visto con sinceridad, y que me han expresado su apoyo y reconocimiento, quedarán con otra mirada sobre cómo hacer las cosas.

 

Articulación entre los servicios no financieros

 

Fue muy importante lograr la articulación entre los servicios no financieros con los financieros, gracias a mantener la Presidencia de BanEcuador. La Minga Agropecuaria se financió con cerca de 450 millones de dólares desde que inició este Gobierno. Y en total se han colocado cerca de 1.100 millones para varios segmentos de la población, acercándonos a la meta de colocación de 100 millones de dólares mensuales.

 

La propuesta desde la Junta de Regulación Monetaria y Financiera ha sido darle más fuerza aún al Banco, adaptando la normativa para que pueda operar como una verdadera banca de desarrollo, lo cual permitirá una mayor inclusión financiera para quienes más lo necesitan y reducir las tasas de interés. Adicionalmente, ya hemos implementado importantes mecanismos para reducir los costos de transacciones bancarias a CERO, con el producto de la tarjeta productiva y otros estímulos, como la total eliminación de trámites, lo que ha permitido instaurar una cultura de premio al mejor pagador, facilitando su acceso al crédito.

 

Esto ha permitido tener resultados crecientemente positivos: desde que se abrió la línea del Banco del Pueblo, se han colocado 160 millones, el crédito asociativo bordea los 10 millones, a los jóvenes se les ha apoyado con aproximadamente 183 millones, aparte de la línea de emprendimientos que alcanza los 13 millones de dólares, entre las más importantes.

 

Total transparencia

 

La señal más importante que hemos dado al sector y al país, es la de la transparencia. Se ha impulsado mucho la lucha contra la corrupción. Eso nos permitió, en uno de los aspectos más visibles, dar tres golpes claves al contrabando, desmontando tres bandas: dos en la frontera sur y una en la frontera norte. Hice muchos esfuerzos por impulsar una mayor coordinación entre las instituciones involucradas para dar frente a este grave problema que golpea al agro.

 

En el tema del millón y medio de dólares, fui yo quien sacó a la luz y ha permitido esclarecer actores que han estado en ese tipo de juegos políticos y antiéticos. Puede ser que eso también se exprese en presiones políticas, pero siempre se impone la voluntad de hacer las cosas con honestidad. La misma Asamblea Nacional pudo constatar cómo este tema quedó esclarecido en mi comparecencia ante el pleno, hace dos meses.

 

Incluso, los asambleístas me han pedido asistir por cinco veces a las comisiones de Desarrollo Económico, Soberanía Alimentaria, Fiscalización. En todas he dado la cara y he dado las explicaciones que han sido claras y contundentes sobre el trabajo que se está realizando.

 

Los demás son juegos políticos a los que como autoridades podemos estar expuestos, pero lo que siempre verán en mí es una persona con muchos argumentos de fondo y con transparencia total para enfrentar cualquier pedido.

 

La depuración iniciada en la Subsecretaría de Tierras debe continuar si se quiere dar respuestas a mucha gente que ha sido o podría ser perjudicada con la poca transparencia en la aplicación de los procesos.

 

Un desafío que considero muy importante es continuar con el proceso que planteamos para llegar a un gran Acuerdo Nacional para el Desarrollo Agropecuario y Rural, al que llamamos ANDAR, como una estrategia para resolver los nudos críticos que traban el desarrollo del sector.

 

Es fundamental acordar las soluciones entre los propios actores del agro, Estado, agroindustriales, comerciantes, proveedores de insumos, productores grandes, medianos y pequeños, etc.

 

En síntesis, hemos puesto mucho orden, técnica y ética al servicio del sector agropecuario, siempre basados en tres principios fundamentales: la transparencia, a la que ya me referí; el compromiso de trabajo, que ha sido incansable para recorrer todo el país agropecuario; y, la lealtad con un proyecto de defensa de los derechos económicos, sociales, en definitiva, los derechos humanos de la población, sobre todo de los pequeños y medianos productores y de los sectores de la economía social y solidaria.

 

Un abrazo enorme para el sector agropecuario, un agradecimiento por tantas expresiones de apoyo recibidas en estos meses y tantos reconocimientos a una gestión que ha ido de la mano con los productores, y un agradecimiento a todos los servidores del Ministerio de Agricultura y Ganadería, BanEcuador, Agrocalidad e Iniap, y en especial a mi equipo de trabajo más cercano, por su compromiso y entrega.

 

Rubén Flores Ágreda

 

 

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